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06 de diciembre de 2016  publicado por alma

COLOMBIA SE JUEGA SU NOTA CREDITICIA CON LA TRIBUTARIA

Bogotá

A finales de julio, la calificadora de riesgo Fitch Ratings hizo un llamado de atención al Gobierno colombiano al rebajar de estable a negativa la perspectiva crediticia del país para que una vez se firmara la paz se diera luz verde en el Congreso a la reforma tributaria.

Con la larga discusión a contrarreloj de los 311 artículos del texto que tienen todavía por delante los legisladores para que el nuevo régimen fiscal entre en vigor el primero de enero del próximo año, Carlos Fiorillo, director general de Fitch Ratings para Colombia, Centroamérica y el Caribe, advirtió en Inside LR que el país se juega su calificación de deuda soberana BBB con la aprobación de dicha tributaria y que deberá reunir para 2021 al menos $26 billones si quiere sanear sus arcas públicas.

¿Se juega el país su calificación de riesgo con la reforma tributaria?
Sí,  la perspectiva negativa que asignamos a la calificación es por un tema fiscal que es la tarea más urgente que tiene que resolver el Gobierno. No aprobar una reforma fiscal estructurada en el corto plazo presionaría el nivel de endeudamiento, el balance fiscal y la estabilidad macroeconómica, lo que impactaría en la calificación actual, aunque no necesariamente en el grado de inversión, pues hoy a Colombia con su BBB, todavía le quedaría un peldaño  para mantenerlo.

¿Por qué es tan importante que Colombia mantenga ese nivel de deuda soberana? 
Cambiar el grado de inversión significa aumentar el costo de financiamiento y, quizás, deteriorar las condiciones de acceso a las fuentes de fondeo no solo para el país, sino para las empresas que buscan financiarse en los mercados internacionales.

Si en el peor de los escenarios, la reforma no pasa este año, ¿qué pasaría en 2017? 
Es difícil anticipar el impacto que podría tener. Cuando asignamos una perspectiva negativa tenemos un periodo entre 6 meses y un año para ver cuáles serán los mecanismos alternativos.  Si la tributaria no se resuelve en el corto plazo, incrementaría la percepción de riesgo.

¿Cómo está la métrica de deuda colombiana respecto a la de otros países de la región?
Hoy en día, la deuda general de Gobierno está alrededor de 47% del PIB. Generalmente, la métrica  para los grados de inversión está alrededor de 40%. La calificación de riesgo no es solo un indicador específico, pero en la medida en que los diferentes puntos de análisis en el proceso de calificación van cambiando  lleva a tener presiones y hacer cambios en las calificaciones.

¿Cree que esa reforma sí servirá para sanar las arcas públicas del país? ¿Cuánto creen que aumentarían los ingresos del Gobierno? 
Las estimaciones buscan compensar al menos la caída de los ingresos de índole petrolero que rondan alrededor de 3% del PIB. Para 2021, para mantener esa estabilidad fiscal el objetivo es recaudar $26 billones. En la actualidad, la base de ingresos fiscales sigue siendo bastante baja. Mientras que la media de ingresos fiscales de países de grado de inversión está alrededor de 21% del PIB, en Colombia ha llegado a 17% y hoy rondará 15%. Recuperar ese 3% sigue siendo un reto muy importante.

¿Y también procederían a bajar la nota crediticia si no se prueba el Acuerdo Final de Paz entre el Gobierno y las Farc? 
La implementación del proceso de paz no va a tener un impacto en nuestra percepción de riesgo del país. Al revés, el final del conflicto armado  podría generar beneficios de mediano y largo plazo que, en este momento, no se pueden anticipar.

¿Cuánto proyectan que crezca la economía colombiana en 2017? 
Para este año, nuestra estimación es de 2% y, para el siguiente, de 2,9%. En 2017 habrá elementos importantes que podrían impulsar el crecimiento como lo son los proyectos de infraestructura. No obstante, seguirá habiendo una considerable incertidumbre global con las políticas proteccionistas que llegue a implementar Donald Trump en Estados Unidos o las presiones sobre el desmembramiento de la Unión Europea. Asimismo, el precio del petróleo tendrá un panorama favorable con un WTI a US$55, lo que favorecería a la economía colombiana.

Hace unos meses, empezaron a revisar la nota a los principales bancos del país ¿Cuál cree que es el futuro de la banca colombiana? 
El sector financiero colombiano sigue siendo sólido. El ajuste de las calificaciones refleja una incertidumbre dentro del contexto local. Pero no existen dudas de la solidez y la fortaleza de un sector financiero  bien capitalizado y con niveles de rentabilidad razonables. En adelante, vemos un sector financiero con unos retos regulatorios con los lineamientos de Basilea por delante y que crecerá a un ritmo más lento, similar al de la economía.

¿Y cómo están viendo el sector privado colombiano?
Va a estar afectado por la coyuntura de la reforma fiscal y la nueva dinámica económica, con un peso devaluado y una economía que crece a menor ritmo.  Habrá sectores ganadores como el exportador o perdedores como el de consumo. Por ejemplo, el sector telecomunicaciones podría verse afectado por los mayores costos operativos derivados del impacto de la reforma.

¿Cómo cree que impactará la victoria de Donald Trump al peso colombiano y en general a la economía? 
Si el magnate estadounidense lleva a cabo una línea de proteccionismo donde existan ajustes de tasas de interés de la Reserva Federal, podría afectar al flujo de capital hacia Colombia y a la posibilidad de que haya un menor dinamismo del sector exportador hacia el mercado americano.

¿Cómo está el negocio de las calificadoras de riesgo en Colombia? 
Es un mercado muy concentrado en la actividad del mercado de capitales. En ese sentido, Colombia es importante no solo por la actividad local sino por la que tienen las empresas en los mercados financieros internacionales. Considero que hay un potencial enorme de dinamismo en la medida que puedan darse transformaciones y que se abra espacio para que las empresas se financien en los mercados internacionales.

El perfil

Carlos Fiorillo es ingeniero de la Universidad Simón Bolívar de Venezuela (1991) y obtuvo un master en Administración de Empresas en el Instituto de Estudios Superiores en Administración de Venezuela (1994). A lo largo de su trayectoria,  ha estado involucrado en procesos de evaluación de riesgo de distintas empresas. Fue parte de Duff & Phelps Credit Rating (DCR), se inició como analista de Fitch en el año 1994 y también laboró en el área de banca de inversión.

La opinión

Paula García 
Analista de AdCap
“Bajar el outlook fue una alerta. Si no se aprueba la tributaria, la calificación sería BBB-, pero todavía conservaría el grado de inversión”.

Fuente: LaRepública